Primero el vídeo y después la música. Alba G Corral y Carles Viarnès · ‘The Dance’

Hace unos años fuimos a ver un concierto del compositor y pianista Carles Viarnès con las visuales de Alba G Corral, verles actuar por separado es maravilloso, pero juntos hacen magia. Al terminar nos explicaron que estaban haciendo un proyecto juntos, Alba había creado una pieza visual y Carles tenía que «ponerle música», la idea era invertir el orden establecido.

Alba tituló al vídeo «The Dance» porque le sugiere unas telas que bailan. El tema que compuso Carles para este vídeo se llama «Collige Virgo Rosas«, que está disponible online desde hoy y forma parte de un disco que verá la luz el 15 de noviembre bajo el nombre «Nun» editado por Bankrobber. Hace unas semanas salió un primer single, que puedes escuchar también en Spotify, ‘Mira Gestorum’.

Tanto Alba como Carles se admiran mucho mutuamente y están encantados de actuar juntos. Este proyecto es un símbolo de este brillante trabajo en equipo que les ha llevado a cautivar a tantas personas desde distintos escenarios de teatros, festivales y salas de todo el territorio nacional.

Entrevistamos a Alba y a Carles para saber más sobre esta colaboración. Empezamos por Alba, respetando el orden de creación de este trabajo colaborativo.

¿Cómo surge la idea, cuándo y dónde?
Fue hace bastante tiempo, en una residencia artística en París, creé muchísimo material aquellos días. Los vídeos tenían una estética que me gustaba mucho. Llevaba tiempo pensando en hacer lo contrario a lo que se suele hacer. Los visualistas siempre hacemos visuales para una música ya realizada. Yo he trabajado mucho con Carles y cuando seleccioné el vídeo que quería que fuera «musicalizado», tuve muy claro que Carles haría su música.

¿Cómo es el vídeo, por qué lo seleccionaste?
Es un vídeo 2D plano. Este trozo viene de un ensayo, capturando la pantalla, me gusta mucho por la textura que me recuerda mucho a telas, estaba investigando sobre texturizar. El diseñador Alexandre Mc Queen me inspira mucho. Conseguí darle al vídeo un efecto 3d y cierto volumen. La moda siempre me ha atraído mucho. El vídeo al final eran como unas telas que se movían,  me gustaba el movimiento que hacían, como una danza, un movimiento simple pero bonito. De ahí el nombre: «The Dance».

¿Lo hiciste con processing como siempre o usaste algún otro software? 
Sí, usé Processing en tiempo real, lo grabé directamente del ensayo. Es una pieza única, no podría volver a salirme igual.

¿Actuaciones que destaques con Carles?
Eufònic Festival, Eufònic Urbà, Moià (Festival «Pensament, Obra i Acció») o el Teatre de l’ Aurora de Igualada. La verdad es que me gustan todos los bolos con él. Es uno de los músicos con los que más disfruto actuando. Él también tiene mucho vínculo con les Terres de l’Ebre, nos une una sensibilidad parecida aunque los paisajes sonoros y visuales sean distintos.

¿Qué opinas del resultado final de tu pieza visual con la música de Carles?
Me encanta ver cómo ha quedado, veo como el ritmo musical viene del movimiento del pincel y como ha conseguido crear esta dinámica del tema musical a partir de la intensidad y el silencio. Me encanta cómo lo ha convertido en música. A partir de un vídeo muy minimal, ha hecho maravillas con el piano. Además, me hace mucha ilusión que lo haya metido en el disco que acaba de sacar.

Entrevistamos ahora a la parte musical del proyecto, Carles Viarnès.

¿Cómo te definirías, músico, pianista, compositor?
Yo diría que compositor. Es lo que más me motiva del mundo de la música y donde creo que puedo aportar algo especial. He actuado como intérprete, tanto de fagot, de pianista o de cantante, y he disfrutado mucho, pero el misterio de la creación me atrapa mucho. Y me expreso sobre todo utilizando el piano como canal principal.

Has musicalizado un cortometraje y una obra de teatro, ¿nos haces una pincelada de estos dos proyectos?
“Für Elise” es un cortometraje taiwanés centrado en la famosa melodía para piano de Beethoven, que los camiones de basura de Taiwán utilizan para avisar que están pasando. Yo he hecho unas variaciones, adecuándolo a la dinámica del corto y aportando mi estilo. Primero me he tenido que reconciliar con la melodía que todo pianista ha acabado aburriendo, y después desgranarla y jugar con los cuatro elementos principales que tiene.
En cuanto a la obra de teatro, se estrenó en la Sala Muntaner el pasado mayo. Es la “Danza de muerte” de Augusto Strindberg, una historia de soledad, amargura, de existencia vacía, de una pareja viviendo en una isla. El último disco ‘Schematismus’ me sirvió de punto de partida, puesto que es piano solo, desnudo. Pero ha acabado evolucionando a una música más elaborada para expresar los diferentes matices de cada momento y cada personaje.

¿Es la primera vez que compones un tema a partir de un vídeo?
De un video tan abstracto sí. He compuesto para imágenes y secuencias más descriptivas, más argumentales, donde la música complementa un discurso visual ya de por sí bastante completo.

¿Qué te ha parecido la experiencia?
Ha habido muchas dudas y muchas sorpresas. Lo que pensaba que terminaría en uno o dos días, han acabado siendo varias semanas enteras. Tenía claro que quería conseguir un diálogo entre las visuales y la música y que ninguna de las dos partes podía predominar sobre la otra. La principal duda era dónde colocaba la música. Tenía la opción de seguir de lejos las visuales, como un fondo, con cada parte funcionando a su aire: esto me permitía hacer un discurso musical más coherente, pero era muy tentador acompañar los giros, las expresiones concretas de las líneas, para reforzar y complementar. Al final he optado por un término medio siempre que ha sido posible. He respetado sobre todo la estructura y las entradas de nuevos materiales.

¿Cómo está estructurada esta pieza?
Tiene dos partes, principalmente. Lo que he interpretado de las visuales de Alba es que la primera parte tiene una dinámica de líneas descendientes – no decadentes-, que dibujan giros pero que no se acaban concretando,  lo he plasmado con unos motivos musicales inocentes circulares que van descendiendo acompañante las líneas que bajan. La primera parte acaba con un punto emocional musical que corresponde con la entrada de color. La segunda parte, en cambio, la entiendo como ascendiente y constructiva, y los motivos musicales van en este sentido. Pero sobre todo lo que quería transmitir musicalmente es el hecho de que la figura que construye Alba sea tan imponente, tanto que parece un tótem, algo sagrado.

¿Cómo es trabajar con Alba? 
Fácil. Tiene un don. Cualquier cosa que hace destila magia y musicalidad. Es lo que tienen los artistas, que subliman aquello que tocan. Entonces poner música es, además de fácil, un placer.

¿Cuál es el show que habéis hecho juntos del que estás más orgulloso y por qué?
Hemos hecho unos cuantos, ya. Pero el primero fue muy especial y sorprendente, en el festival Eufònic Urbà de 2014. A pesar de ser el primero llegamos a un alto grado de compenetración: prácticamente estábamos explicando el mismo mensaje, los mismos matices emocionales, era un mismo lenguaje pero explicado por canales diferentes.