Artistas imperdibles Sónar 2025

Sónar 2025 llega con una programación donde lo visual y la inteligencia artificial pisan fuerte, con más presencia que nunca. El festival sigue evolucionando hacia un territorio donde la música ya no es el único eje, sino parte de un ecosistema creativo mucho más amplio. En este contexto, hemos dejado de preguntarnos qué artistas ver… para empezar a preguntarnos qué experiencias vivir.

Estos son los directos que no nos queremos perder en esta edición. El gran formato audiovisual: cuando el show lo es todo.

Hay nombres que, directamente, redefinen lo que entendemos por directo.

Eric Prydz volverá a situarse en esa frontera entre espectáculo y tecnología con un show donde la narrativa visual es tan protagonista como la música. En esta misma línea, BICEP (live) se consolida como uno de los proyectos más sólidos en cuanto a integración de visuales y sonido, construyendo atmósferas inmersivas que van mucho más allá del club.

Max Cooper seguirá explorando ese lenguaje donde ciencia, datos y arte digital se transforman en piezas visuales de alto impacto, mientras que Daito Manabe representa el lado más experimental: tecnología aplicada al cuerpo, al movimiento y a la percepción.

En paralelo, Plastikman (Richie Hawtin) mantiene su enfoque minimalista pero profundamente sensorial, donde luz, espacio y sonido se convierten en una experiencia casi hipnótica. Arca, por su parte, promete un directo donde lo performativo y lo visual dialogan desde lo emocional y lo disruptivo.

Y atención a Cora Novoa, que sigue posicionándose como uno de los nombres clave en la escena nacional cuando hablamos de electrónica con identidad visual propia. IA y emoción: el nuevo lenguaje artístico

Uno de los momentos más esperados será el estreno de Maria Arnal, que presentará un directo donde la inteligencia artificial no es solo una herramienta, sino parte del discurso artístico. Su propuesta explora cómo la tecnología puede amplificar la memoria, la voz y la emoción, abriendo nuevas formas de narrativa digital. No hablamos de un experimento puntual, sino de una línea clara hacia dónde se dirige la creación contemporánea.

En esta misma conversación entre arte y tecnología, la colaboración entre Sara Persico y Mika Oki apunta a una experiencia inmersiva donde sonido y visuales se integran desde lo sensorial, generando un espacio más cercano a la instalación que al concierto tradicional. Escena expandida: más allá del formato concierto. Sónar también sigue apostando por propuestas que rompen con la lógica del directo convencional.

Raül Refree y Niño de Elche presentarán cru+es, una pieza que se mueve entre la performance, la música experimental y la escena contemporánea. Una propuesta incómoda, intensa y necesaria, que conecta con ese Sónar más conceptual que nunca.

Más allá de nombres concretos, hay una lectura clara: Sónar 2025 no va solo de música. Va de experiencias audiovisuales, de narrativas híbridas y de cómo la tecnología —especialmente la inteligencia artificial— está redefiniendo la creación en tiempo real. Por eso, más que un festival, hablamos de un laboratorio creativo en vivo.

En medio de la controversia y una evidente crisis de valores, Sónar sigue ofreciéndonos creatividad y arte digital de alto nivel, es muy difícil que deje de ser nuestro festival favorito.