Entrevista a César Ustarroz, autor de Teorí­a del Vjing


César Ustarroz lanzó el pasado año su
libro “Teorí­a del Vjing” en el que intenta poner orden a la escasa
información de la disciplina y concretar en esos terrenos tan movedizos
por los que se mueve el Vjing.

Fragmento de la entrevista: «Lo
que sí­ que tengo claro es que el futuro no pasa por el mapping,
modalidad que terminó convirtiéndose en tendencia estandarizada»
.

Ustarroz ha combinado su formación
académica – licenciado en Historia, Doctorado en Comunicación
Audiovisual, Dirección Cinematográfica en el Centro de Estudios
Cinematográficos de Cataluña y continua sus estudios en Antropologí­a
Social y Cultural –  con la creación de piezas audiovisuales con las que
ha participado en numerosos festivales nacionales e internacionales.
Hablamos con él sobre los entresijos del Vjing y el arte audiovisual. //
Elena Garcí­a.

Z.S. En tu libro explicas que el
VJing surge porque se busca “un lenguaje análogo al lenguaje musical en
lo estrictamente visual, una tradición por “pintar la música” ¿Por que
se busca esta comunión? ¿Por qué aparece esta necesidad?

César Ustarroz. Bien, hay una explicación lógica que procede del campo de la psicofí­sica y que podemos trasladar al contexto artí­stico.

Estas preocupaciones están en gran medida
ligadas con la singularidad del sistema perceptivo del ser humano, con
la incidencia de elementos fí­sicos externos y las respuestas a nivel
sensitivo que éstos generan. Existen reacciones a los estí­mulos
musicales que tienen una naturaleza visual.

La música inspira la recreación de imágenes, y a la inversa. Estos procesos son trasladables al resto de los sentidos.

Esta reduccionista explicación cientí­fica
puede ayudarnos a entender la inquietud de aquellos que buscan patrones
o pautas, correspondencias entre lenguaje musical e imágenes para
entablar un diálogo con el que construir un discurso audiovisual.

Z.S. ¿Cuáles son sus orí­genes?

C. U. El VJing como
fenómeno ligado a las experiencias de sinestesia que parten del nexo
perceptivo entre fuente sonora y elementos visuales entronca con una
tradición no lineal, cuyo origen tampoco puede limitarse a una fecha
concreta. Sí­ que podemos certificar con mayor precisión que el
desarrollo tecnológico ha posibilitado que los sueños de algunos se
hagan realidad.

Los mismos argumentos que nos ayudan a
entender cómo surgió el cinematógrafo nos sirven para sondear la
aparición del VJing en el pasado. La combinación de distintos artilugios
y técnicas permitieron dar los primeros pasos. Con la invención de La
Linterna Mágica surge la posibilidad de proyectar luz de color y
sencillos motivos gráficos en el siglo XVII, pero no será hasta un siglo
después cuando Louis Bertrand Castel construya el Clavecí­n Ocular,
combinando un instrumento musical y un aparato óptico de funcionalidad
similar a La Linterna Mágica con el fin de generar música y luz de
manera simultánea.

Z. S. ¿En qué punto de su historia está? ¿Qué estamos viviendo?

C. U. Considero que la
tecnologí­a digital ha facilitado mucho las cosas. Hemos llegado a un
punto en el que tenemos la técnica pero nos hemos desviado bastante de
los principios que llevaron a los padres del VJing a buscar una
correlación creativa entre música e imágenes.

Claro que esta es una opinión, pero visto
desde cierta perspectiva quizá se estén focalizando los esfuerzos en la
espectacularidad de las propuestas, en aplicar nuevos efectos o
descargar las últimas aplicaciones de software para el control de los
dispositivos de forma automatizada. Abogo por una mayor participación
del individuo frente a la máquina en el que inspiración e improvisación
sean factores que incidan directamente en la construcción del objeto
audiovisual, partiendo claro está de un trabajo previo sobre el material
con el que se piensa trabajar.

Z. S. ¿Es un arte autodidacta? ¿Cualquiera puede ser videojockey?

C. U. Para que una
expresión artí­stica posea un sello de autorí­a se requiere un aporte
autodidacta fundamentado en la exploración personal. Esta reflexión la
podemos incorporar al VJing como dispositivo de creación audiovisual,
aunque no presente ambiciones artí­sticas. Si este recorrido parte de
unas bases sólidas como referente mucho mejor, ya sea para romper los
cánones o interpretarlos bajo el prisma de cada uno.

Nunca hay conocimiento o bagaje cultural
de más. Especialmente en el VJing, fenómeno interdisciplinar por
antonomasia que exige al menos el dominio o la sensibilidad hacia las
artes visuales y la música.

Z.S. ¿Está el videoarte por un
lado y el VJing por otro? ¿En qué se diferencian? ¿El primero es arte de
museo y el segundo de ocio? ¿Hay discriminación o se valoran entre
ellos?

C. U. Desde un punto de
vista etimológico no encontramos división alguna que delimite el espacio
o contexto de la acción performí­stica que deriva del VJing.

Olvidemos de una vez por todas que el
museo legitima la validez de la obra. Este sofisma, avalado por muchos,
no tiene vigencia en nuestros dí­as. Aquellos que adoran el espacio
museí­stico hace pocos dí­as hablaban de acabar con la
institucionalización del arte.

Nam June Paik, el padre del videoarte,
defendí­a fórmulas alternativas en la exhibición del arte, aunque seguro
que también se imaginaba donde iban a acabar todas sus creaciones con el
paso de los años…

Z. S. El público es parte
importante de este arte, puesto que se vive a tiempo real y junto con la
música la experiencia no es la misma si el público no participa. ¿Esta
retroalimentación convierte al público en un autor más de la obra?

C. U. El discurso que
genera el VJing requiere de la audiencia para completar el ciclo
enunciativo, pero la interacción no se produce sólo con el público,
también con el espacio.

Existen factores que determinan la
interpretación del mensaje y la audiencia desempeña un rol muy
importante en aquellas expresiones que apelan a la percepción, y que
sobre todo se generan en directo y en tiempo real. Estos procesos son
similares a los que inciden en una sesión de un Discjockey; entran en
juego componentes de carácter emotivo y comunicacional.

Z. S. El VJing forma parte de la
escena de clubs y de festivales de música, ¿Es el dj quien busca al vj o
el vj quien busca al dj?¿Cuándo empieza el dj a interesarse por esta
forma de expresión?

C. U. Buena pregunta,
acabas de tocar una tecla al rojo vivo. Comencemos por el final. Creo
que el dj, salvo muy contadas excepciones, se llega a interesar por el
vj. Aquí­ reside uno de los grandes problemas de la profesión, el
encontrar equidad y paridad en el reconocimiento del otro. Jordan Belson
realizó a finales de los cincuenta, junto al compositor Henry Jacobs,
una de las más significativas colaboraciones en la ejecución de una
performance audiovisual.

La interdisciplinariedad es necesaria
para la evolución de las artes. Por supuesto que hay proyectos que se
conciben desde estos presupuestos, pero creo que esta realidad dista de
ser sistemática.

Se hace necesario que las dos partes
comiencen a respetarse y entenderse, esta incomunicación está lastrando
al VJing, frenando de algún modo su evolución y reconocimiento social.

Z. S. ¿Hay dj ́s que también son vj ́s?

C. U. Así­ es. Estoy
generalizando demasiado, pero es curioso que este paso no se reproduce
de manera recí­proca. La incomunicación o falta de diálogo entre ambas
disciplinas lleva a que muchos creadores deseen ejercer un mayor control
sobre el constructo audiovisual. Es perfectamente comprensible.

Hay clubes que disponen de VJÂ ́s
residentes, y que fin de semana tras fin de semana lanzan los mismos
visuales desatendiendo el estilo musical de cada DJ. Con esta afirmación
quiero señalar la necesidad de repartir responsabilidades. Pero también
hay más problemas de fondo; escasez de oportunidades, infravaloración
que parte de los empresarios, falta de infraestructuras,…

Z. S. Muchos artistas de
videocreación piensan que una experiencia artí­stica no puede estar
limitada a un solo campo de expresión. ¿Es la videocreación el arte
total actual al que se referí­a Wagner? O, ¿todaví­a no lo hemos visto?

C. U. No soy un experto
en Richard Wagner, pero supongo que las ideas que prenden del movimiento
Absolute Film que surge en los años 20 hunden sus raí­ces en su
particular conceptualización del arte. El Absolute Film parte de
expresiones plásticas pero navega en una constante búsqueda del
movimiento a través de la forma y el color en la composición pictórica
para terminar arribando al cinematógrafo. El sueño de integrar en un
mismo objeto artí­stico diferentes ví­as expresivas apela al mismo tiempo
al conocimiento interdisciplinar, al perfeccionamiento de la mí­mesis en
el arte de representar la realidad.

La videocreación permite alojar en un
mismo soporte contenidos producidos en diferentes medios. Este
conglomerado de ingredientes enriquece el discurso, así­ que
probablemente Wagner se hubiera interesado por el videoarte, o puede que
estuviese en casa jugando a la XBOX. Nunca se sabe.

Z. S. ¿Crees que la videocreación y el VJing están todaví­a dirigidos a un público selecto? ¿Cómo ves el futuro de la disciplina?

C. U. Me obligas a ponerme en plan visionario. Cada propuesta tiene su propia especificidad, aunque presenten similitudes.

La escena VJing nacional pasa por la
colaboración, por el apoyo mutuo para luchar por objetivos comunes. Creo
que hay foros y comunidades virtuales muy potentes como VJSPAIN o
TELENOIKA, plataformas que imparten cursos, aglutinan creadores,
organizan eventos y actúan de enlace con las instituciones. Ellos viven
el dí­a a dí­a de la escena VJing mejor que yo, están al pie del cañón… Lo
que sí­ que tengo claro es que el futuro no pasa por el mapping,
modalidad que terminó convirtiéndose en tendencia estandarizada.

Z. S. ¿Como es el VJing en España en comparación con Europa o América?

C. U. Tengo la suerte de
haber participado en festivales internacionales pero también hay que
entender que mi opinión está un tanto sesgada, condicionada por mi
propia experiencia.

Sí­ que he percibido en Europa una
excesiva adoración por la tecnocracia, una obsesión por las herramientas
de producción frente a una disposición más emotiva, más estrechamente
relacionada con el legado de la psicodelia y la sinestesia en los
colegas mexicanos, chilenos y argentinos -que son aquellos con los que
más trato he tenido- . Se trata sólo de una apreciación personal.


 

Z. S. ¿Por qué decidiste escribir un libro sobre VJing? ¿Hay poca información sobre el tema?

C. U. Desde la práctica
comencé a interesarme en cómo mejorar mis propias producciones,
necesitaba conocer en profundidad aquello a lo que dedicaba tantas
horas. Buceando en la escasa bibliografí­a existente encontré bastantes
incongruencias, ambigí1⁄4edades que no delimitaban el campo de acción de la
disciplina, sino que pasaban de lado por conceptos e hipótesis que
requerí­an de explicaciones y argumentos más objetivos.

No me gusta desmerecer otros trabajos, ya
que considero que aportan cosas muy interesantes, pero muchos de ellos
se mueven por terrenos muy diferentes, algunos muy movedizos, carentes
de metodologí­as concretas y compuestos por apreciaciones subjetivas.
Prácticamente como las que disparo en esta entrevista. (risas).

 Z. S. ¿La fecha de su primera edición es del año 2010? ¿Cuando fue la presentación?

C. U. La presentación
del libro ha tenido lugar en diferentes espacios. He disfrutado de la
oportunidad de presentar el libro dentro del marco del festival OPTICA
en Madrid, en la Casa Encendida. Evento del que guardo muy buenos
recuerdos de la gente de organización.

También el libro fue presentado en la Feria del libro de Madrid de ese mismo año.

En el 2011, Circuito Electrovisiones me
ofreció presentar el libro en unas jornadas-taller muy atractivas; una
experiencia inolvidable que me ha permitido entablar amistad con
personas formidables, muy divertidas y honestas. También conocer las
particularidades de la escena VJing mexicana, muy diferentes de la
española.

Además me presentaron a Montezuma, aunque creo que no le caí­ muy bien…

Z. S. ¿Cómo han sido las
experiencias en los festivales en los que has actuado? ¿Te gusta más ser
artista o tus estudios de antropologí­a o comunicación audiovisual?

C. U. Pues ha habido de
todo. Ha sido una parte muy importante en mi vida, creo que me ha
aportado bastante como experiencia, a pesar de terminar rindiéndome,
aunque prefiero tomármelo como parte del viaje hacia nuevos retos.
Supongo que la posesión de un background musical me hubiera empujado
hacia nuevas fronteras. No lo sé.

Al final he terminado volviendo al
itinerario inicial, al análisis y la teorí­a cinematográfica, al estudio
de las vanguardias relacionadas con el audiovisual, pero con distintos
enfoques, y otra forma de ver las cosas.

Z. S. ¿Qué próximos trabajos tienes en mente?

C. U. Ahora mismo ando
enredado con diferentes publicaciones; ensayos y artí­culos para revistas
especializadas. Podrí­a decirse que hasta descubrir un nuevo desafí­o me
mantengo ocupado en estos menesteres, sin embargo chupan más savia de la
que uno pensaba a priori.

http://zealotsounds.wordpress.com/2011/12/07/entrevista-cesar-ustarroz-autor-teoria-del-vjing/#