Excuse me, is this a work of art?

Este debate contiene 3 respuestas, tiene 4 mensajes y lo actualizó  vjlau hace 8 años, 8 meses.

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  • #12070

    txampa
    Participante

    buenasssssssssss!!!

    vídeo interesante, sobre una intervención en el MOMA de Nueva York, donde se ponen etiketas komo si piezas de exposición se tratará a elementos del mobiliario del museo, ascensores, asientos, fuentes, etc..

    http://www.youtube.com/watch?v=V3Nha7gHGqQ

    se establece una relación entre espectador/no obra….
    una reflexión acerka del valor del arte actual…kualkier pieza en un museo de arte kontemporaneo, por estar ahi, ya es una obra de arte?

    1saludo
    txampa

    #12090

    tirengarfio
    Participante

    mmmm…me parece interesante…d

    viene a demostrar cuanto importa en las artes de vanguardia no solo el objeto de la obra sino el CONTEXTO.

    Debemos de tener en cuenta el contexto de la obra para juzgarla, conocerla, etc

    #12093

    derkleinsteprinz
    Participante

    Someone wrote:

    una reflexión acerka del valor del arte actual…kualkier pieza en un
    museo de arte kontemporaneo, por estar ahi, ya es una obra de arte?

    hombre, lo que ocurre hoy en día es que cualquier interpretación posterior
    puede hacer que cualquier cosa entre dentro de los cánones para calificarla
    como obra de arte…

    he ahí el fallo, ¿no? el arte es un acto primigeneo, no a posteriori. Crear
    pensando en una explicación posterior y no un fundamento sólido que le
    dé sentido hace que no sea arte en sentido estricto…

    #18812

    vjlau
    Participante

    Buenas tanto tiempo !!!! bueno aqui te dejo un texto de mi profesor de video en la universidad ,creo esta super interesante !!!!SALUDOS

    Video y/o Arte
    Publicado por laura el enero 13, 2009 a las 10:43pm en dudas y respuestas (Cambiar)
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    -¨ Solo existe aquello que se puede nombrar ¨- Esta es una conocida máxima que oí decir hace poco a un documentado conservador de un museo especializado en Nuevos Medios. Lo bueno de ella es que también es un efectivo criterio para todos aquellos a los que les toca (nos toca) aprehender, concretar y fijar el aparente caos fenomenológico inherente a los procesos creativos y sus producciones. Muchas veces, cuando nos vemos confrontados con cuestiones difíciles de resolver apropósito de todo lo que rodea y supone el mundo del arte, esta máxima puede ser un socorrido recurso.

    Preguntas como: ¿que significado tiene? ¿Y mañana, que significado tendrá? ¿Para que sirve, en que me ayuda? ¿Cómo he de considerarlo, tratarlo, conservarlo? ¿Qué valor tiene, como se puede negociar con el? ¿Cómo lo explico o lo muestro? son parte de la definición de esta ´cosa´ que esta ´pasando´ y que después de unas pocas décadas conocemos con el termino de videoarte.

    En el caso del videoarte la máxima de arriba, en vez de ayudar, parece que haya traído más problemas que respuestas. En el mas amplio ámbito cultural existe (porque se puede nombrar) el Videoarte como fenómeno. Existe como un tipo nuevo de manifestación del arte. Pero en realidad lo que tenemos son muchos interrogantes y mucho por hacer.

    El Museo Nacional de Arte Reina Sofía parece tener muchas dificultades a la hora de catalogar las piezas que poseen en este medio. La mayoría de los pocos recursos están infrautilizados. No existen leyes específicas para la protección de las obras y sus autores o son de difícil implementación. Tampoco existe mucho material escrito en español que nos ayude a entrar en debate, crear contenidos, teorizar y favorecer en definitiva el desarrollo de la practica. No hay clases regladas sobre videoarte y el ministerio de educación y ciencia no lo contempla como una disciplina artística semejante a la pintura o la escultura. Ni el sector público ni el privado están familiarizados con este tipo de obras como para poder acogerlas con el dinamismo que parece sea necesario. Aunque el mayor reto es el de generalizar la nueva forma de ´mirar´ que el video de creación fuerza en el espectador.

    El significador Videoarte tuvo que ser creado porque había necesidad de ello. Una vez consolidado, el término se expande y es adoptado por gentes que, en el mejor de los casos, solo podemos intuir la vasta cantidad de información, actividades y dinámicas a las que este significador agrupa en un área de conocimiento específica. Existieron unos primeros forjadores del término. Antes de que fuese un vocablo de uso más o menos común, unos cuantos se vieron forzados a poner nombre a una actividad que parecía venir dada por el signo de los tiempos. Video de creación, video de genero, de artista, video experimental, son algunas de los palabras que se usaron al principio para nombrar esta praxis artística.

    Así pues, en el mundo del arte tenemos este epígrafe de difícil explicación llamado Videoarte. Todo el mundo lo ha oído alguna vez pero no creo que nadie tenga una definición resoluta del fenómeno. ¿Cómo es posible que tengamos que ponernos a considerar algo que no sabemos casi ni en que consiste? ¿Cómo puede surgir una practica tan ambigua? Una aproximación un poco simplista, pero que nos posicionaría en un punto de partida radicalmente diferente del que ahora partimos, podría ser la de concebir el vídeo de creación como una mera revolución técnica a disposición del artista, como lo fueron el descubrimiento del lienzo y el óleo en el renacimiento. También cabe la posibilidad de que el artista, como lo fue en mi caso, prefiera la cámara y el ordenador a los pinceles y el óleo, estos primeros mucho menos cancerígenos que los últimos. Es más fácil y económico almacenar cintas de vídeo y CD-ROMs que almacenar lienzos, dibujos y esculturas. Además, el vídeo, como es más que evidente, incluye dos nuevos recursos creativos: sonido y tiempo. Esto permite al artista el poder comunicar conceptos mas elaborados. En definitiva, el video como medio artístico, en principio no es más que una mera revolución practica. Una revolución en las Infraestructuras del Arte y que según la Teoría Marxista conseguiría traer un cambio (a mejor) en las Meta-estructuras (ideología, ética moral…).

    El videoarte parece que esté de moda y es lógico si pensamos que vivimos en una sociedad donde los medios de comunicación han copado todo el protagonismo y la televisión (su mejor vehículo) es el paradigma de la contemporaneidad. Hace unos días oía a algún presentador de radio dar la noticia de una exposición en la que se iban a mostrar piezas de videoarte, para él estas piezas eran la novedad y lo realmente importante de esta exposición y toda la charla se centro en torno a estas piezas. Parece ser que para el gran publico, o por lo menos para el interesado en las artes, el vídeo de creación es ciertamente la forma de creación artística que naturalmente corresponde a nuestro tiempo. El video de creación despierta más expectativas y recibe más atención, aunque solo sea por lo novedoso, que la pintura o la escultura. Es en definitiva parte ineludible del futuro de las Bellas Artes.

    Sé de artistas que sin tener un conocimiento del medio se lanzan a la creación videográfica, lo que me parece infinitamente mejor que aquellos casos en los que un individuo, teniendo un conocimiento técnico del medio pero estando absolutamente desposeído de una formación artística, igualmente se dedican a ello. También conozco artistas que se ven abocados al vídeo porque según ellos la pintura no tiene futuro. En las más importantes universidades del país se imparten clases sobre el vídeo de creación; improvisadas clases a menudo impartidas por simples técnicos audiovisuales, salvo quizá en los casos de Laura Baigorri en la universidad de Barcelona y Josu Rekalde en la del país vasco. Pocas clases son impartidas por profesores formados en esta reciente tradición artística y que por consiguiente puedan dominar el lenguaje y las técnicas audiovisuales al igual que se dominan las técnicas de la pintura al óleo o del dibujo. Con todo esto solo quiero apuntar a que existe un reconocimiento y un interés por el vídeo de creación importante y unas carencias académicas casi proporcionales a este interés.

    Como ocurre en otros países la fenomenológica del videoarte viene determinada por la tradición histórica del cine experimental y por la existencia del medio televisivo: Determinada por el cine experimental porque generalmente se le entiende como un predecesor de la práctica videográfica de artista, porque en apariencia y formalmente es difícil ver la diferencia entre ambas practicas si juzgamos solo los resultados (las piezas en si mismas) y porque también se ha llegado a decir que las prácticas videográficas de artista han de ser entendidas como una democratización del cine experimental. En el caso de la televisión, este determinismo se produce porque por alguna singular razón la televisión a conseguido someter la psique del gran público y determina de una manera casi absoluta el modo de ver una pantalla; la no linealidad del video de creación, sus sofisticados contenidos y su intención última se oponen diametralmente a al hecho televisivo, lo que irrita al espectador y hace que asocie el video de creación a una ´cura´ anti-televisión. En el caso de la televisión nos encontramos con un determinismo negativo, de oposición.

    En resumen, se trata pues de explicar la propia existencia del vídeo de creación como una reacción a la programación televisiva o como una continuación del cine experimental. Lo que me gustaría proponer en este escrito y que pienso es lo más apropiado, seria desligar el vídeo de creación de estos avatares y considerarlo dentro del mismo conjunto de discursos con los que apreciamos la pintura, la escultura y las diversas formas de creación que tradicionalmente han comprendido las Bellas Artes. Es verdad que las nuevas técnicas y los nuevos formatos suponen un desafió para estos discursos pero el vídeo de creación, desde mi punto de vista pertenece indudablemente a esta parcela de la vida cultural.

    ¿No es más creíble, más fácilmente asimilable y, como seguramente haya sido más el caso, el pensar que el PortaPack, los primeros reproductores/grabadoras de vídeo fueron más una nueva herramienta, un nuevo utensilio en vez de un arma contra los medios de comunicación audiovisual de masas? Es cierto que en fluxus y para un puñado de artistas más este era el objetivo, pero ni siquiera para el mismísimo Nam June Paik el vídeo fue algo tomado por los artistas para luchar contra la televisión. A pesar de lo dicho, tenemos que reconocer que esta tesis, esta oposición entre vídeo arte y televisión es una idea muy arraigada en los actuales discursos del arte y la teoría critica; incluso el venerado Gilles Deleuze así lo sostiene (o lo espera) en su libro Negotiations. Sin embargo, y para establecer un paralelismo nada descabellado, podríamos decir que hoy nadie juzga ni hace la más mínima asociación o comparación entre los frescos de Miguel Ángel y el trabajo de los ´pintores de brocha gorda´ a pesar de utilizar ambos los mismos materiales y pigmentos, a pasar de que básicamente tanto Miguel Ángel como los anónimos pintores primordialmente cubrían superficies de pintura con fines decorativos esencialmente. Nadie jamás planteo una oposición entre el oficio de pintar fachadas y el de pintar frescos, son oficios diferentes. De este modo me gustaría platear la posibilidad de un vídeo de creación independiente del medio televisivo aunque sea verdad que comparten una base tecnológica; una pieza de vídeo de creación que se precie, de calidad, esta más cerca epistemológicamente de una pintura de Yves Klein que de cualquier posible elucubración antitelevisiva.

    Parece ser que en el afán de amasar un cuerpo de obras vídeo-artísticas, hoy en día, todo vale y ya que los paradigmas estéticos de la modernidad quedan obsoletos para muchos, este ´todo vale mientras no se sepa muy bien que es´ me parece contraproducente. Creo que la academia del arte debe plantearse más en serio la emergencia de esta nueva forma de creación, teorizar sobre su existencia e incluirla en los anales de su historia. Debería de aplicarse un cierto rigor ´científico´ desde el punto de vista artístico a todo aquello que generalmente se considera videoarte. La famosa sentencia de Kant a propósito del hecho estético – ¨no existe una ciencia de lo bello, solo una critica de ello¨ -, tras dos siglos de consolidación de las disciplinas que hoy llamamos Arte, podría muy bien cuestionarse en cierto grado aunque solo sea para paliar el desazón que el Video de Creación produce a académicos, artistas, coleccionistas etc. Desde luego que se puede hacer ´ciencia´ en las artes y las humanidades. Quizá no con los mismos criterios empíricos y/o matemático- técnicos, quizás contextualizando y relativizando, pero existen armas lógicas y psicológicas, elementos de consenso y sociológicos que permiten crear los criterios artísticos y los elementos de valor necesarios para discernir y entender una abra de arte y diferenciarla de algo que no lo sea. No podemos considerar de igual modo los trazos de un niño en su cuaderno que los apuntes de Miró.

    La duda o sospecha del fraude está demasiado presente en el panorama artístico actual. Duda que hasta los más reputados artistas y académicos albergan en su interior y sospecha de fraude que lejos de ser debilidad y punto flaco de los actuales tiempos se convierte en motor de una legitimidad posmodernista, algo así como la duda metódica en las demás ciencias empíricas.

    SantiagoDelgado Escribano
    Altea 10/01/2008

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