Niño de Elche + Los Voluble (Sonar de día ’16).

El viernes 17 de junio El Niño de Elche + Los Voluble interpretaron su directo audiovisual “en el nombre de” .

El Niño de Elche es Francisco Contreras. Nació en Elche a finales de los 80 y ahora reside en Sevilla. Lleva 10 años en activo y parece que ha encontrado una escena que aprecia su talento y su variedad de estilos, alejados del flamenco más purista.

En su directo del último Sónar 2016, en el primer tema, El Niño de Elche repite una cantidad de veces incontable la frase “el miedo protegido como zona protegida por el miedo”, mientras en las imágenes se fabrican vallas de alambre de protección, de esas que suelen verse en las cárceles. Su directo junto a los Voluble causó dolor y culpa a los espectadores. Los refugiados, el sexo o la identidad son temas que se nos mostraron en pantalla grande, en loop repetitivos y con una música que intensificaba el mensaje.

Los Voluble

Los hermanos Pedro y Benito Jiménez han investigando en el campo de la experimentación audiovisual y activismo sonoro en diferentes formatos y soportes. Son un colectivo (Dj y Vj) con más de 15 años de trayectoria underground. Surgieron en el festival internacional Zemos98 (Sevilla) que lucha por la cultura libre y experimentan con la innovación social. Mezclan lo audiovisual con lo político. Noticias incómodas, mítines electorales, ruidos, flamenco, películas trágicas, son los ingredientes de su folclore digital a partir de instrumentos analógicos. Habitan en la gran familia Zemos98  y todo lo que generan es de demonio público (aunque te digan lo contrario).

Los Voluble son todo energía, improvisan, lo viven y disfrutan. Han trabajado aportando su “políticas remix vídeo” con Niño de Elche, Pablo Peña o Pony Bravo.

El Sonar Complex es el auditorio de Sónar Día y estaba absolutamente lleno. El espectáculo fue un auténtico grito por los refugiados. Las imágenes más incómodas que vemos por las noticias, esas que al repetirse diariamente pierden valor, esas que cambiamos de canal porque nos angustian, en pantalla grande, sin que pudieras apartar la mirada. Un directo audiovisual arrollador, del que no podías escapar, flamenco y electrónica, rap, reivindicación social y un espacio para reflexionar.